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    Demian Reidel: “Argentina no será una observadora pasiva, está llamada a ser la arquitecta del futuro”

    • Demian Reidel, presidente de Nucleoeléctrica Argentina es uno de los artífices de la inversión de un centro de datos de 500MW de potencia estimada en US$ 25 mil millones.
    • Lo define como "de magnitud histórica".
    • Asegura que es apenas el comienzo.

    Demian Reidel: "Argentina no será una observadora pasiva, está llamada a ser la arquitecta del futuro"

    Por DEMIAN REIDEL, presidente de Nucleoeléctrica Argentina

    Una nueva frontera tecnológica y energética

    La Argentina se ha embarcado en dos proyectos tecnológicos paralelos y profundamente vinculados que la colocan en la frontera del conocimiento y la posicionan como motor de un crecimiento sustentable. El primero busca convertir al país en un hub de inteligencia artificial. El segundo, desarrollar la próxima generación de reactores nucleares modulares, los SMR (Small Modular Reactors). Estos reactores son los protagonistas del renacimiento nuclear que atraviesa el mundo.

    La revolución de la inteligencia artificial está transformando la producción, el trabajo y la organización social. Apenas estamos en el inicio de la revolución más profunda de la historia humana. Es difícil prever todas sus consecuencias, pero algo es evidente: necesitaremos una capacidad de cómputo muchísimo mayor. Para eso se construyen enormes centros de datos capaces de ofrecer esa potencia creciente de procesamiento, el llamado compute. La Argentina tiene condiciones naturales y técnicas ideales para convertirse en un hub regional y global de compute.

    El primer resultado concreto llegó el mes pasado: OpenAI anunció Stargate Argentina, un centro de datos de 500 MW de potencia, con una inversión estimada en 25 000 millones de dólares de capital extranjero. Es, sin duda, una inversión de magnitud histórica, pero apenas el comienzo.

    También sabemos que el mundo no cuenta hoy con la energía suficiente para alimentar los centros de datos que requiere esta nueva etapa tecnológica. Este déficit global ha llevado a que muchos países vuelvan a mirar hacia la energía nuclear, la fuente más limpia, estable y segura de generación eléctrica. La humanidad nunca debió apartarse de ella. El Plan Nuclear Argentino se enmarca en este renacimiento. Incluye el desarrollo de un reactor modular de diseño nacional, el ACR-300, que servirá tanto al abastecimiento interno como a la creciente demanda global de nuevos reactores. Este proyecto ubica a la Argentina en una posición estratégica dentro del mapa energético y tecnológico mundial.

    Como escribió William Gibson, “el futuro ya está aquí, solo que no está distribuido uniformemente”. Argentina no será una observadora pasiva de ese futuro. Será una de sus arquitectas.

    Argentina como hub de inteligencia artificial

    En mayo de 2024, el presidente Javier Milei realizó una visita histórica a Silicon Valley con un propósito preciso: reunirse con los principales líderes tecnológicos y convencerlos de que la Argentina volvía a ocupar su lugar en el mundo desarrollado. El mensaje era claro: el país reunía condiciones excepcionales para convertirse en un verdadero hub de inteligencia artificial. Ser un hub implica construir la infraestructura capaz de procesar cantidades masivas de información, con energía limpia y estable, y con el talento científico necesario para diseñar y entrenar modelos avanzados. Requiere grandes obras de ingeniería, centros de datos de escala mundial y una red energética de altísima confiabilidad. Todo eso genera inversión, empleo calificado y transferencia tecnológica.

    Demian Reidel 
Foto Juano Tesone

    Durante la gira, el presidente se reunió con Sam Altman (OpenAI), Sundar Pichai (Google), Tim Cook (Apple) y Mark Zuckerberg (Meta), entre otros. Les explicó que el nuevo rumbo económico buscaba estabilizar la macro y abrir el país al capital productivo, y que la Argentina ofrecía ventajas únicas: capital humano de excelencia, grandes extensiones de tierra en climas fríos y con acceso a energía, un marco regulatorio previsible y los incentivos del RIGI para grandes inversiones.

    En aquel mayo de 2024, cuando todo recién comenzaba, no era sencillo transmitir esa visión. Pero ese viaje marcó el inicio de un proceso de diálogo y negociación que con el tiempo dio frutos. A medida que la economía fue ganando estabilidad y credibilidad, el escepticismo inicial se transformó en interés genuino. El primer resultado tangible de ese esfuerzo fue el anuncio de Stargate Argentina: un centro de datos de 500 MW y 25 000 millones de dólares de inversión en la Patagonia, desarrollado por OpenAI, la empresa más influyente del mundo en inteligencia artificial. Este proyecto ademas representa un voto de confianza que allanará el camino para que otras compañías globales miren a la Argentina como destino natural para sus centros de cómputo. Es el punto de partida de una nueva industria cuyo alcance aún es imposible dimensionar, pero cuya relevancia ya nadie discute.

    Demian Reidel con Matías Travizano y San Altman.

    Ninguna descripción de este proyecto estaría completa sin mencionar a Mat Travizano. Mat y yo diseñamos esta iniciativa y organizamos aquella visita icónica a Silicon Valley. Incluso pensamos juntos, con OpenAI, la demostración que le hicieron al presidente. Mat murió en un trágico accidente apenas un mes antes del anuncio. Era mi hermano y su ausencia me rompió el corazón. Este proyecto forma parte de su legado.

    Plan Nuclear Argentino

    La revolución de la inteligencia artificial traerá un aumento enorme en la demanda mundial de energía. El mundo no produce hoy suficiente para lo que viene. No solo hará falta más energía, también deberá ser limpia, estable y escalable. Limpia, porque el desarrollo no puede hacerse a costa del planeta. Estable, porque los grandes centros de datos necesitan un flujo constante para funcionar. Escalable, porque la nueva economía digital multiplicará la demanda a niveles inéditos.

    La única fuente que cumple con esas tres condiciones es la energía nuclear. Por eso, el mundo vive un renacimiento atómico. La nueva etapa gira en torno a una generación distinta de reactores, los SMR, Small Modular Reactors. Son más seguros, más compactos y pueden instalarse en una amplia variedad de entornos. Hay una carrera global para dominarlos, y quien lo logre tendrá una ventaja estratégica durante décadas.

    Argentina tiene historia en esta materia. En 1974 inauguró Atucha I, la primera central nuclear de América Latina. Después llegaron Embalse y Atucha II, junto con instituciones como la CNEA, NA-SA, INVAP y el Instituto Balseiro. Durante los años ochenta el país exportó reactores de investigación y formó una comunidad científica de primer nivel. Esa tradición sigue viva y es clave para este proyecto. .El Plan Nuclear Argentino, presentado junto al presidente Javier Milei y el director general del OIEA, Rafael Grossi, busca canalizar toda la experiencia acumulada del sector en un objetivo concreto: el desarrollo del ACR300, un reactor modular de diseño nacional de 300 megavatios. Los primeros módulos se construirán en el complejo de Atucha. Una vez en operación, proveerán energía firme al sistema eléctrico y abrirán un nuevo mercado de exportación para la industria nuclear argentina.

    Ser de los primeros en fabricar esta tecnología puede darle al país un papel central en el tablero energético global. Estos dos proyectos tecnológicos abren un horizonte completamente nuevo para la Argentina.

    Estabilidad y crecimiento

    Pero para que se hagan realidad, el país necesita transformarse a fondo: una Argentina con estabilidad económica, seguridad jurídica y respeto por la propiedad privada. Esa es la Argentina que impulsa el presidente Milei, abrazando las ideas de la libertad.

    Todavía queda camino por recorrer. Es necesario consolidar las reformas, profundizar los cambios estructurales y asegurar reglas de juego claras, previsibles y duraderas. Solo con instituciones estables y una economía ordenada puede sostenerse una ola de innovación y desarrollo.

    También es esencial evitar regulaciones innecesarias que frenen la inversión o la creatividad. El país tiene una oportunidad histórica: convertirse en un centro mundial de energía y conocimiento. Todo depende de mantener el rumbo, sostener la confianza y permitir que el talento argentino encuentre un terreno fértil para construir.

    La Argentina vuelve a apoyarse en lo que siempre tuvo: conocimiento, ciencia y la voluntad de convertirlos en soberanía.

    El futuro es nuclear.